Cuatro años de prisión por un homicidio culposo

Emanuel Oberante -condenado por el homicidio culposo de Vanina Sayavedra- recibió también una inhabilitación por 8 años para conducir.

General Pico (Agencia) El juez de Audiencia Florentino Rubio condenó ayer a 4 años de prisión efectiva y 8 de inhabilitación para conducir vehículos al joven Emanuel Oberante, responsable del siniestro vial ocurrido en julio del 2015 en el barrio Ranqueles, donde perdió la vida Vanina Sayavedra.

La lectura de sentencia tuvo lugar ayer al mediodía. El juez aplicó la misma pena requerida por la Fiscalía, al considerar al acusado como “autor material y penalmente responsable del delito de homicidio culposo, agravado por haber sido cometido por la conducción imprudente de un vehículo automotor.

En el debate oral y público desarrollado los días 8, 9 y 10 de mayo quedó establecido que Emanuel Alberto Oberante circulaba por la calle 33 de esta ciudad, en sentido oeste-este, al mando de un Renault 9, sin habilitación para ello y alcoholizado.

Las pruebas confirmaron que aproximadamente a las 19:10 horas, y luego de trasponer la calle 32 bis a una velocidad de 50 kilómetros por hora, embistió a Vanina Natali Sayavedra cuando caminaba junto a un niño. Como consecuencia de la colisión, Sayavedra sufrió graves lesiones en la cabeza que fueron la causa de su fallecimiento, ocurrido a las 4 de la madrugada del día siguiente.

El juez Rubio remarcó en su fallo que, como lo sostuvieron el fiscal y el querellante particular, “el choque se produjo por la imprudencia de Oberante, quien no estaba habilitado para conducir automotores, además lo hacía alcoholizado y excediendo la velocidad máxima permitida para trasponer encrucijadas urbanas, lo que le impidió advertir oportunamente la presencia de la víctima, y maniobrar adecuadamente para evitar embestirla”. Y remarcó también el hecho que el conductor escapara del lugar.

Agravantes

El fallo de Rubio tomó como agravantes del caso, en primer lugar, “la extrema gravedad de la conducta imprudente de Oberante, al conducir su automóvil estando alcoholizado y trasponer la intersección de las calles 33 y 32 bis a una velocidad de más del doble de la máxima permitida, casi temeraria puede decirse para cruzar encrucijadas”.

Y advirtió al respecto que el conductor “podía prever que luego de ingerir bebidas alcohólicas no estaba en condiciones de manejar sin crear un enorme peligro para él y para terceros, máxime en horario nocturno en el cual la atención que debe prestarse a las circunstancias del tránsito debe ser más exigente, sobre todo en calles de doble mano y fluido tránsito como lo es la calle 33. Oberante cruzó la intersección como si Sayavedra y el nene no estuvieran. El nivel de imprudencia con que actuó fue extremo”.

También observó que “es reprobable ética y socialmente que Oberante luego de protagonizar tan violento atropellamiento se fugara del lugar, desinteresándose de la suerte corrida por la víctima caída, lo que demuestra una falta de solidaridad y preocupación por la misma, y merece un fuerte y vehemente reproche”.

Rubio mesuró al mismo tiempo “la extensión del daño causado, materializado en la pérdida de la vida de una persona joven, y el sufrimiento que ello ocasiona a sus familiares por esa pérdida humanamente irreparable”. Y recordó que la mujer de 31 años de edad era casada y con dos hijos que hoy tienen 10 y 13 años de edad.

Por último, el magistrado remarcó que “tengo en cuenta el desprecio a las normas de tránsito demostrado por Oberante, al conducir sin licencia habilitante, sin seguro obligatorio y con el sistema de frenos del vehículo con deficiente estado de funcionamiento, tal como lo señaló el perito mecánico Miguel Ángel Vidal”.

A la lectura de la sentencia no asistieron Emanuel Oberante en libertad hasta que el fallo quede firme- ni su abogada, Dina Deballi.