“Fue como si me cortaran las manos y los pies, pero no guardo rencores”

Nery Greta Sanders de Trucchi fue homenajeada en la Universidad Nacional de La Pampa. En el '77 debió interrumpir sus estudios.

“Yo no guardo odio ni rencor. Dios dice que el odio y esas cosas hacen raíz de amargura en el corazón. Y entonces esa bronca sale, no se quita. Entonces hay que sacarla”, dice Nery Greta Sanders de Truchi cuando recuerda lo peor de su pasado, cuando le tocó ser víctima de delitos de lesa humanidad durante la dictadura.

En la semana, la mujer tuvo una emoción especial: después de 38 años, la Facultad de Económicas y Jurídicas, que la había suspendido en aquel momento, le devolvió su condición de estudiante regular de la Universidad Nacional de La Pampa.

“Eso que perdí fue como si me cortaran las manos y los pies, porque me faltaban 4 materias para recibirme y me había sacrificado mucho. Perdí eso y perdí el trabajo con 5 hijos. Las torturas y lo que pasé no me afectaron tanto, no me cambió el carácter para nada, pero eso sí que me dolió mucho”, dice después del acto de homenaje que se concretó en la Universidad Nacional de La Pampa.

La decisión la tomó el Consejo Directivo de la Facultad. Nelly figura con el legajo Nº 469 de esa casa de altos estudios. La Facultad dispuso la nulidad de la Resolución Nº 1/77 que la había suspendido en 1977 tras haber sido secuestrada y torturada por el grupo de tareas de la Subzona 14.

Sanders de Truchi recordó como “cómico” el día de su “detención”: “mi esposo se jubiló de policía y un día estaba en casa, había salido un momento y al volver me dice que sus compañeros le habían pedido que me llevara hasta la Seccional Primera. Me esposaron con las manos en la espalda, me vendaron los ojos, caminé un pasillo, entré en una pieza y ahí comenzó el ‘baile’, digamos”, relató.

Interpretó que “ellos necesitaban encontrar cosas para justificar lo que estaban haciendo, por aquello de que ningún culpable se declara si no se lo sacan por la fuerza”.

“Me preguntaban lo que sabía, o lo que no. Y era impotencia. No sabía qué decirles. Porque además una ni sabe qué quieren saber. No se podía contestar. Y me picaneaban”, recordó.

Apuntó que ya conocía ese tipo de momentos, e incluso los efectos de la picana. “Yo conocí la picana siendo muy joven. A mi primer esposo lo mató la Policía, cuando vivía en Buenos Aires. Y me agarraron a mí para saber dónde estaba, porque lo perseguían, me preguntaban dónde estaba mi marido, y ni idea. Nunca quise saberlo, no tenía ni idea. Lo cierto es que después de 3 días en esa odisea me soltaron en el Día de la Madre”

El homenaje se llevó a cabo el martes en un acto realizado en el Salón Azul, donde Sanders de Trucchi estuvo con sus hijas, nietos y un bisnieto. En nombre de la comunidad académica, el decano Oscar Alpa pidió “las más profundas y sinceras disculpas por haber cercenado un derecho ciudadano básico como la educación y lograr un título universitario”. Recordó que en el momento de dejarla cesante como estudiante, había rendido 26 materias de las 30 de la carrera de contadora pública nacional.

La mujer fue detenida en 1977 en el marco de una causa por “subversión económica” y fue condenada en 1980 por la Justicia provincial luego de que le arrancaran una confesión bajo tortura. La víctima fue cesanteada como administrativa del Gobierno Provincial y tuvo que dejar sus estudios. En mayo de este año, el Superior Tribunal de Justicia, en un fallo histórico, la absolvió de los cargos por la que había sido sentenciada durante la dictadura militar, dando vuelta la resolución de la Justicia de entonces y “dejando a salvo su buen nombre y honor”.