Abusos: "Van a pasar dos años para el juicio"

El abogado de los padres de los niños, Armando Agüero, confía en la investigación, pero pide "paciencia".

El abogado de los padres que denunciaron abusos sexuales en el jardín de infantes de 25 de Mayo, Armando Agüero, estimó que "van a pasar casi dos años”para llegar a un juicio oral en el cual se determine la responsabilidad de los tres detenidos que tiene el caso. El letrado pidió “paciencia” porque la causa es “compleja” y aclaró que existe la “tranquilidad de que se está investigando”.

El abogado tomó la representación de los familiares hace diez días y sostuvo, con las pruebas que cotejó, que algunos niños “fueron víctimas de delitos sexuales”. Los fiscales que están a cargo de la investigación ordenarán en los próximos días que se tomen nuevos testimonios en Cámara Gesell y también la extracción de muestras de sangre de los niños y los acusados para determinar si el patrón genético se corresponden con las huellas que se encontraron en toallas y colchones secuestrados en la chacra del principal imputado, el profesor de educación física, Sergio Marcelo Tatavitto.

Agüero contó que los padres de los chicos tienen “mucha ansiedad” y pretenden que “la situación se resuelva” a pesar de que “complica un poco” las dimensiones del caso y que la estructura judicial “no estaba preparada para semejante explosión de hechos”“Por ahi no pueden tomar medidas urgentes, eso hace de alguna manera que la cuestión se estire”, confió en declaraciones a la radio municipal de la localidad.

De todas formas, el letrado rescató que se formó un equipo de fiscales y un grupo interdisciplinarios de profesionales para llevar adelante el caso. “No es un proceso que se va a resolver en el término del año. Hasta que llegemos a un juicio oral seguramente va a pasar cerca de dos años de investigación, durante el cual estimo que van a permanecer detenidas estas personas”, alcaró.

El abogado recordó que hay 23 denuncias pero que los detenidos fueron formalizados por el momento solo por ocho. Aclaró que “todavía se está investigando” y no puede adelantar si existió una red de pedofilia, aunque advirtió que “los delitos que ya se imputan son muy graves, tienen penas de 8 a 25 años, casi como un homicidio, son suficientes para que pasen mucho tiempo en la cárcel”. “Hay más gente investigada, eventualmente se sabrá is están involucrados o no”, acotó.

Cámara Gesell

Aguero dijo que la Cámara Gesell que se instaló en 25 de Mayo para tomar nuevos testimonios tienen “enormes diferencias” con el mecanismo que se utilizó en General Acha, en la primera etapa de la investigación.
“La urgencia del inicio hizo que se trasladaran los menores a Acha y eso genera un gran estrés. Son 300 kilómetros,los chicos se vuelven incordisos, se duermen, se pelean. No están en un lugar amigable, conocido. Pretender que cuenten lo que les pasó es una tarea monumental, no es fácil”, advirtió.

“A mi entender son evaluaciones, diagnósticos, que se hacen con el tiempo, el menor no es entrevistado una sola vez en un lugar desconocido, sino que tienen que intervenir una profesional que le permita conocerlo, generar empatía, confianza, para que el menor liremente empiece a relatar”, apuntó.

Según el profesional, hay varios test que se pueden realizar para “validar lo relatos” de los niños. “Las cámara gesell se tuvieron que hacer de urgencia. No son la única instancia. La idea mía es que no hay que quedarse con eso. Que no lo haya contado no significa que no lo vaya a contar en otra oportunidad, con más confianza. El objetivo es ampliar las intervenciones sobre los nenes, brindarles un espacio libre, sin presionarlos”, alegó.

Plazos

Además, el profesional elogió la “predisposición” de los fiscales que están a cargo de la causa. “Están muy comprometidos”, dijo. Y aseguró que los plazos tienen relación con “semejante hecho, algo que ha sido inusual”.

“Lo único que puedo pedir es que tengan paciencia. Hacer las cosas apuradas y todo a la vez, lo único que provoca son errores. Y no nos podemos dar ese lujo. Hay que hacer las cosas de forma ordenada, metodológica. La espera no tiene que ver con que no haya interés. Ni por la espera se va a perder de averiguar nada. La memoria que tienen los nenes no la van a perder”, reafirmó.

“Tenemos la tranquilidad de que se está investigando”, aseveró. “Con lo que yo ya vi, a mi entender, en algunos casos los resultados son positivos en términos de que se va a lograr justicia, negativos en términos de que fueron víctimsa de un delito sexual, para los imputados inexorablemente no va a ser positivo”, concluyó.

Sangre

Por otra parte, se informó este viernes que los fiscales que investigan las denuncias de abusos sexuales en el JIN 12 de 25 de Mayo ordenaron la toma de muestras de sangre de los niños cuyos casos fueron formalizados y de las tres personas detenidas en el marco de la causa. La idea es cotejar sus perfiles genéticos con las muestras de ADN que surjan de los elementos secuestrados en la chacra donde se habrían producido las vejaciones contra los niños.

El material en poder de la Justicia se enviará a la Universidad de Buenos Aires, donde se realizarán los análisis para determinar si existen restos de ADN. A ese mismo lugar serán enviados más adelante los elementos que surjan de las pericias realizadas sobre los vehículos de los imputados. A su vez, por estos días se espera la realización de dos nuevas declaraciones a través de Cámara Gessell, un sistema que se instaló en 25 de Mayo, a diferencia de lo ocurrido anteriormente, cuando los niños debieron viajar con sus padres a General Acha para que les tomaran declaración.

El abogado defensor de los tres imputados, Omar Gebruers, aseguro a la radio municipal de esa localidad que al ex director del colegio secundario Alfageme lo acusan de haber destruido material que podría haber sido utilizado como prueba en la causa. Supuestamente, cambió el disco rígido de una computadora y tiró un canasto con correos electrónicos impresos. Uno de los acusados, Sergio Marcelo Tatavitto, el profesor de Educación Física que trabajaba como empleado administrativo en una repartición que compartía espacio con las salas de 4 del JIN 12, también cumplía funciones en ese colegio.